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La Violencia contra las Niñas en RD.

02 / 07 / 2018

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Es de suma preocupación para las personas responsables que tienen conciencia de la gravedad de los hechos de que República Dominicana está entre los cinco países de América Latina con mayor número de embarazos en adolescentes, no solo representa una desgracia para nuestra población infantil, sino más bien un fracaso para todos los involucrados en educar y guardar la integridad de los más vulnerables como son las adolescentes.

 La alta tasa de embarazo en adolescentes fruto de la violencia sexual o la cohesión sicológica ejercida en la mayoría de las veces por adultos malsano que quedan  impune escudados en un sistema complaciente que no reconoce la gravedad del tema, La tasa de fecundidad de las adolescentes dominicanas es de 90 por cada mil, índice que prácticamente duplica el mundial, que es de 51, si esta situación no es alarmante que lo será.

Nuestras niñas merecen mejor destino que ver sus manos ocupados por criaturas frágiles y enfermizas, por la misma condición en que fueron concebidas, antes de ver sus sueños realizados de una carrera y una vida digna y sin escases propia del abandono de los padres y el progenitor de su criatura.

Reconocemos que la culpabilidad es multifactorial y que familias y estado están más que obligados a hacer lo necesario para acabar con este flagelo que merma de manera considerable la salud y el bienestar de las niñas dominicanas.

“En 2015, 34.453 de los partos, cesáreas y abortos en el país correspondieron a niñas y adolescentes de entre 10 y 19 años, es decir, el 27,35 % de todos los alumbramientos, de acuerdo con datos preliminares recogidos por la Dirección de Información y Estadísticas del Ministerio de Salud Pública (MISPAS).”

La pobreza, el ausentismo escolar y los problemas graves de salud son solo tres de la consecuencia a que se ven enfrentadas las niñas después del embarazo y que decir del estigma y la discriminación por parte de la generalidad de los que le conocen. Si esta situación no es un gran mal nacional que será.

Las cooperativas conforme a su responsabilidad social pueden y deben hacer un gran aporte en cambiar esta situación, debemos incluir en nuestros programas de educación la orientación y prevención de embarazos en una población tan vulnerables como lo es  nuestras adolescentes.  Sabemos de antemano que muchas tienen algunas iniciativas en ese sentido, sin embargo podemos hacer más.

La gravedad de la violencia sexual contra las niñas en la adolescencia temprana se ha hecho un gran mal para nuestra nación, no solo por las caóticas consecuencia en su salud física y mental sino mas bien por las consecuencia sociales que conlleva la crianza a destiempo y la impunidad de los actores que dejan a la población con una sensación de impotencia y malestar ante autoridades que dan prioridad a las cosas antes que a las personas.

El que no provee para los suyos, y sobre todo para los de su propia casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo. 1 Timoteo 5:8